domingo, 29 de marzo de 2009

Regalos en familia



Imaginemos una pareja normal económica, socialmente, profesionales ambos, con separación de bienes o gananciales, da igual, convivencia corriente, que procuran comer juntos, dependiendo del trabajo, la cenas en familia con los hijos a los que cuidan y educan con amor, relaciones sexuales habituales, teniendo en cuenta su edad, lectura diaria de la prensa, cenas los sábados en restaurantes con amigos, salidas a cines y teatros cuando pueden, los domingos caseros, con tele y sofá, es decir una pareja que vive en común, que conversa, que programas escapadas, sin hijos, y vacaciones, con hijos. Una pareja digámosle convencional y razonablemente feliz.
Un día uno de ellos llega a casa y aparca un coche de alta gama.
¿Cuál es la reacción del otro?.Pueden ser múltiples pero pensemos algunas:
. Cariño, no me habías comentado nada
. Ya tenemos dos coches
. ¿Por qué no me has consultado?
. ¿Lo tenías pensado hace tiempo?
. ¿Cuánto ha costado?
. ¿Lo pagamos a plazos o al contado?
. ¿Con cargo a tu cuenta o a la común?
. A mi me hubiera gustado más un Lexus
. El color es un poco chillón ¿no te parece?

Una vez finalizado el turno de preguntas y tras los gritos de los niños sobre lo bonito que es el coche, le susurra al oído a su pareja: “me lo han regalado” ¿quién? pregunta y le dice el nombre del constructor.
Caben varias contestaciones:
. ¡Que maravilla!
. Devuélvelo
. ¿Y si se enteran?

Es una maravilla, no lo devuelven, lo usan y todos nos hemos enterado, todos menos la pareja del receptor, que usándolo, seguramente conduciéndolo, no se había enterado de nada. Es simplemente un despiste. ¿Debería haber consultado? En verdad si, no está bien que uno acepté una dádiva de estas características sin previa consulta a la pareja, por aquello del gusto de cada uno.
Hay que estar preparados por si eso ocurre y nos traen un vehículo que no va con nuestra manera de ser, nuestra manera de comportarse, nuestra manera de vestir incluso, por lo que mostramos algún modelo susceptible de ser recibido con agrado.



De estar servidos en el sentido automovilístico, siempre se puede recibir un modesto yate como los que siguen



Y si ya disfrutamos todo lo anterior, tampoco estaría nada mal una de estas viviendas.









Y a disfrutar que la vida son cuatro días.
















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