El sábado día 9 ya ha pasado, la Comunidad Valenciana ha celebrado su día, su festividad, con más pena que gloria observo y nuestras autoridades han pronunciado los discursos de siempre, los de todos los años, sus directores de comunicación (si no tienes un gabinete de prensa no eres nadie) los han desempolvado, se los han puesto delante a sus jefes y nos los han leído. A veces producen sonrojo, el Sr. Camps ha exigido al Gobierno Central el AVE con urgencia cuando su llegada tiene fecha fija en el próximo diciembre. Este Sr. Camps, hoy presidente era candidato en el 2003 cuando en cuñas de radio y vallas publicitarias nos decía: “El AVE ya está aquí”. Increíble ¿verdad? Entonces gobernaba el Sr. Aznar, claro, que se había dedicado a poner varias veces la primera piedra del AVE. Más no me cabe ninguna duda que en diciembre conseguirán, entre todos, hacer creíble que el AVE está aquí, esta vez de verdad, gracias a la Generalidad. Un nuevo 9 de octubre muy cerca de la moqueta y muy lejos de los ciudadanos.
El sábado día 9 conmemoramos otro acontecimiento, el nacimiento del miembro de la mítica banda The Beatles, John Lennon, que hubiera cumplido los 70 años si no lo hubieran asesinado a las puertas de su casa un diciembre cuarenta años después.
Lennon en 1971 ya en solitario grabó una canción que si bien no fue la mejor, si la mas popular, Imagine, y juntos todos deberíamos tener la suficiente ilusión y en verdad hace falta mucha, para imaginar una Comunidad Valenciana mejor.
Una Comunidad conformada por hombres y mujeres iguales, sin distinción de raza ni religión, cultos e inteligentes, capaces de tomar decisiones y no dejarse engañar por Canal 9.
Imaginar que nuestros hijos estudian en colegios adecuados, con aulas apropiadas, zonas deportivas, zonas verdes y no en tercermundistas barracones.
Que priman las razones académicas en todas las asignaturas, desde las matemáticas a la orientación sexual y no los criterios confesionales inspirados por los sectores más retrógrados de la Iglesia.
Imaginar que los hospitales públicos tienen gestión pública, sin ánimo de lucro, en vez de privada, ofreciendo mejor calidad sanitaria al ciudadano-paciente.
Que los dependientes están bien atendidos por familiares o contratados pagados y no siendo boicoteado este derecho, hasta la muerte incluso, por la sacrosanta Generalidad por el simple hecho de ser una iniciativa socialista.
Imaginar que los millones de euros invertidos por la Generalidad, CAM y Bancaja en el fiasco de Terra Mítica se hubieran dedicados a parques tecnológicos e industriales ligados a las universidades.
Que el dinero invertido en grandes eventos, Formula 1, Volvo y visitas papales se hubieran dedicado a políticas activas para crear empleo.
Que al igual que en otras comunidades, Cataluña, País Vasco, Galicia, Andalucía, tuviéramos una Caja que pudiera atender a los intereses de los particulares y pequeñas empresas de nuestra tierra.
Que los empresarios de nuestra Comunidad se hubieran dedicado más a las nuevas tecnologías, a la investigación, a las industrias agrícolas y no casi exclusivamente al fácil y rentable ladrillo, hambre para hoy como se ha visto.
Imaginar unas Cortes Valencianas que debaten estos y otros problemas que nos afectan día a día a todos los valencianos y que la clase política es honesta y reside, viaja, conduce, navega y viste de acuerdo con sus ingresos, dando ejemplo de honestidad y austeridad, sin admitir dadivas ni ponernos pensar a los ciudadanos si un cohecho es propio o impropio que para eso están los jueces, aunque los ciudadanos lo tengamos clarísimo. La corrupción es la corrupción y la pagamos todos.
Lennon acaba su celebérrima canción diciendo que se le puede considerar un soñador pero él afirma que no es el único y que si nos unimos podemos cambiar el mundo. Si levantara la cabeza, como popularmente se dice, y consultara las encuestas que se han publicado estos días cambiaría la estrofa final de su canción, pero yo, ¿soñador, iluso?, he preferido celebrar este 9 de octubre pensando más en Lennon y su Imagine que en los aburridos actos oficiales.