Desde que en el año 1995 perdió las elecciones autonómicas, al PSPV le han sucedido muchas cosas, un Congreso del que sale partido por la mitad, un candidato a la Generalidad que se cae del cartel electoral, un perdedor en las primarias que tiene que asumir la candidatura socialista que abandona el barco al no obtener el resultado deseado, un Congreso que se tiene que repetir por no haber salido tal y conforme esperaba la dirección del PSOE, un par de eternas gestoras que fueron el fiel reflejo de la incapacidad valenciana y del control ejercido desde Ferraz, un Secretario General obligado a dimitir victima de una guerra mediática librada en las alturas, dos portavoces parlamentarios, uno de ellos lamentablemente fallecido, que asumen el liderazgo de la oposición al no ocupar escaño en las Cortes Valencianas el Secretario General del PSPV y un ultimo Congreso del que siempre quedará la duda de si el Secretario General elegido fue el que quería la militancia o el que se decidió desde Madrid.
¿Qué es el PSPV hoy, un barco a la deriva y sin tripulación, un boxeador noqueado y caído sobre la fría lona? Es, ha sido, un partido de gobierno, pero actualmente está situado por debajo del 30% de respaldo electoral y de no sobrepasar ese porcentaje le ubicaría en la otra orilla, donde están instalados los partidos marginales sin opciones a constituir una alternativa real de gobierno.
La oposición que ha practicado ha sido monolítica, basada, casi exclusivamente, en la denuncia de la evidente y generalizada corrupción del PP, ignorando que estas noticias al principio despiertan la curiosidad e interés, después la indiferencia y finalmente se instalan en el hastío ciudadano que califican a los políticos como iguales todos. Si a ello sumamos que se debería haber tenido claro cual es la justicia que tenemos, la que absuelve a Camps y condena a Garzón, habrá que coincidir en que el camino elegido no ha sido el más adecuado.
La estructura de la que se ha dotado el PSPV para trasladar mensaje, inquietudes y propuestas a los ciudadanos tampoco ha funcionado por lo observado. Es evidente que la intención era buena, si existe la Delegación de Gobierno, la Diputación Provincial, las delegaciones territoriales, debe de existir, se pensó, crearse y recuperarse la organización provincial del PSPV y lo único que se ha propiciado ha sido la sumisión o el cantón, en todo caso duplicidad, casi clandestinidad e inoperancia de unas ejecutivas que han dedicado su esfuerzo a ayudar o combatir, según los casos, a la dirección del PSPV.
Como consecuencia de todo ello, el desnortado PSPV por primera vez en su historia ha perdido un Congreso Federal del PSOE, seguramente también por no haber reflexionado ni debatido, (¿antes las ideas, después las personas?) ya que los congresos previos al Federal duraban exactamente el tiempo preciso para elegir a la delegación, más bien, compromisarios, del socialismo valenciano, sin debatir las ponencias ni las enmiendas planteadas.
Dentro de unas horas el PSPV celebrará un Congreso en Alicante, en los días en que en esa ciudad, en el puerto, 73 años antes, se sometía el ultimo reducto de la República y de la democracia, en los días de “cautivo y desarmado el ejercito rojo…” y culminará el 1º de abril, día de la victoria del golpista Franco. Ese Congreso, pese a las fechas, tiene que ser el que posibilite la conquista del futuro y para ello hay que definir claramente el mensaje y el liderazgo.
El que denominábamos Programa Máximo, el fundacional, sigue vigente, son los programas mínimos, los aplicables en el corto plazo de una legislatura, de un mandato, los que hay que adaptar a las circunstancias. Del Congreso tiene que salir un cuerpo doctrinal para los tiempos de crisis que vivimos y nos, como afrontar los problemas que esta sociedad tiene en el presente y se prevean en el futuro: mantener y profundizar en la solidaridad intergeneracional y de los más afortunados con los más débiles, base fundamental del Estado de Bienestar; reforzar y progresar en la educación y sanidad pública así como en los servicios sociales; políticas fiscales progresivas y solidarias que nos hagan a todos participes del esfuerzo que ello conlleva; apoyar al emprendedor, al creador de empleo, favorecer la investigación, valor añadido que puede y debe propiciar políticas de ocupación con futuro; apoyo a Europa y al Euro; profundizar en la democracia y en la participación ciudadana; luchar contra la corrupción, la rapiña, el fraude y los paraísos fiscales, en definitiva propuestas progresistas y de justicia que permitirá, a bien seguro, que el Congreso sea un punto de inflexión que lleve al PSPV a una mejor relación con la ciudadanía, permitiendo consolidar de nuevo una mayoría social de progreso.
El Congreso tiene que elegir además un líder, y dejando al margen en estos momentos el sistema de elección, es discutible que la democracia directa sea más demócrata que la democracia representativa, habría que tener en cuenta lo que piensan las agrupaciones, si queremos o no un partido presidencialista o un gobierno en equipo, si deseamos que el partido socialista se asemeje en sus estructuras a las del Estado que democrática y constitucionalmente nos hemos dotados, entre otros muchos factores, pero lo cierto es que las ideas, las propuestas, los mensajes que salgan del congreso hay que ponerle una cara, unos ojos, una voz, un líder en definitiva que sea creíble y posibilite el regreso de esos ciudadanos que globalmente se han alejado de socialismo pero que individualmente están deseando regresar.
Está difícil; a día de hoy hay cuatro aspirantes y solo uno tiene asiento en las Cortes Valencianas, el actual Secretario General que alguna responsabilidad tendrá de ello, otro que era diputado valenciano y ahora ocupa escaño en las Cortes Generales e intentó hacer política en Madrid regresa para hacer política valenciana, el tercero nunca ha estado en las Cortes y al cuarto se le echó. Es posible y probable, por lo tanto, que el secretario general elegido en este congreso no pueda ejercer en el parlamento como líder de la oposición durante los próximos tres años, lo que nos conduciría casi inevitablemente a una nueva, y ya van muchas, derrota electoral.
Es el momento adecuado de dar un paso adelante, aunque antes es preciso que algunos “ex” den un paso atrás asumiendo responsabilidades por la situación del partido y de las debacles electorales últimas. Hay que mirar al futuro y haciendo un ejercicio de generosidad, se busque lo que une que es mucho y se orille lo que separa que no debería ser tanto, y en el grupo parlamentario de las Cortes Valencianas lugar donde se debaten los problemas que realmente afectan y preocupan a la ciudadanía, hay varios compañeros y compañeras preparados que pueden asumir el reto.
¿Qué es el PSPV hoy, un barco a la deriva y sin tripulación, un boxeador noqueado y caído sobre la fría lona? Es, ha sido, un partido de gobierno, pero actualmente está situado por debajo del 30% de respaldo electoral y de no sobrepasar ese porcentaje le ubicaría en la otra orilla, donde están instalados los partidos marginales sin opciones a constituir una alternativa real de gobierno.
La oposición que ha practicado ha sido monolítica, basada, casi exclusivamente, en la denuncia de la evidente y generalizada corrupción del PP, ignorando que estas noticias al principio despiertan la curiosidad e interés, después la indiferencia y finalmente se instalan en el hastío ciudadano que califican a los políticos como iguales todos. Si a ello sumamos que se debería haber tenido claro cual es la justicia que tenemos, la que absuelve a Camps y condena a Garzón, habrá que coincidir en que el camino elegido no ha sido el más adecuado.
La estructura de la que se ha dotado el PSPV para trasladar mensaje, inquietudes y propuestas a los ciudadanos tampoco ha funcionado por lo observado. Es evidente que la intención era buena, si existe la Delegación de Gobierno, la Diputación Provincial, las delegaciones territoriales, debe de existir, se pensó, crearse y recuperarse la organización provincial del PSPV y lo único que se ha propiciado ha sido la sumisión o el cantón, en todo caso duplicidad, casi clandestinidad e inoperancia de unas ejecutivas que han dedicado su esfuerzo a ayudar o combatir, según los casos, a la dirección del PSPV.
Como consecuencia de todo ello, el desnortado PSPV por primera vez en su historia ha perdido un Congreso Federal del PSOE, seguramente también por no haber reflexionado ni debatido, (¿antes las ideas, después las personas?) ya que los congresos previos al Federal duraban exactamente el tiempo preciso para elegir a la delegación, más bien, compromisarios, del socialismo valenciano, sin debatir las ponencias ni las enmiendas planteadas.
Dentro de unas horas el PSPV celebrará un Congreso en Alicante, en los días en que en esa ciudad, en el puerto, 73 años antes, se sometía el ultimo reducto de la República y de la democracia, en los días de “cautivo y desarmado el ejercito rojo…” y culminará el 1º de abril, día de la victoria del golpista Franco. Ese Congreso, pese a las fechas, tiene que ser el que posibilite la conquista del futuro y para ello hay que definir claramente el mensaje y el liderazgo.
El que denominábamos Programa Máximo, el fundacional, sigue vigente, son los programas mínimos, los aplicables en el corto plazo de una legislatura, de un mandato, los que hay que adaptar a las circunstancias. Del Congreso tiene que salir un cuerpo doctrinal para los tiempos de crisis que vivimos y nos, como afrontar los problemas que esta sociedad tiene en el presente y se prevean en el futuro: mantener y profundizar en la solidaridad intergeneracional y de los más afortunados con los más débiles, base fundamental del Estado de Bienestar; reforzar y progresar en la educación y sanidad pública así como en los servicios sociales; políticas fiscales progresivas y solidarias que nos hagan a todos participes del esfuerzo que ello conlleva; apoyar al emprendedor, al creador de empleo, favorecer la investigación, valor añadido que puede y debe propiciar políticas de ocupación con futuro; apoyo a Europa y al Euro; profundizar en la democracia y en la participación ciudadana; luchar contra la corrupción, la rapiña, el fraude y los paraísos fiscales, en definitiva propuestas progresistas y de justicia que permitirá, a bien seguro, que el Congreso sea un punto de inflexión que lleve al PSPV a una mejor relación con la ciudadanía, permitiendo consolidar de nuevo una mayoría social de progreso.
El Congreso tiene que elegir además un líder, y dejando al margen en estos momentos el sistema de elección, es discutible que la democracia directa sea más demócrata que la democracia representativa, habría que tener en cuenta lo que piensan las agrupaciones, si queremos o no un partido presidencialista o un gobierno en equipo, si deseamos que el partido socialista se asemeje en sus estructuras a las del Estado que democrática y constitucionalmente nos hemos dotados, entre otros muchos factores, pero lo cierto es que las ideas, las propuestas, los mensajes que salgan del congreso hay que ponerle una cara, unos ojos, una voz, un líder en definitiva que sea creíble y posibilite el regreso de esos ciudadanos que globalmente se han alejado de socialismo pero que individualmente están deseando regresar.
Está difícil; a día de hoy hay cuatro aspirantes y solo uno tiene asiento en las Cortes Valencianas, el actual Secretario General que alguna responsabilidad tendrá de ello, otro que era diputado valenciano y ahora ocupa escaño en las Cortes Generales e intentó hacer política en Madrid regresa para hacer política valenciana, el tercero nunca ha estado en las Cortes y al cuarto se le echó. Es posible y probable, por lo tanto, que el secretario general elegido en este congreso no pueda ejercer en el parlamento como líder de la oposición durante los próximos tres años, lo que nos conduciría casi inevitablemente a una nueva, y ya van muchas, derrota electoral.
Es el momento adecuado de dar un paso adelante, aunque antes es preciso que algunos “ex” den un paso atrás asumiendo responsabilidades por la situación del partido y de las debacles electorales últimas. Hay que mirar al futuro y haciendo un ejercicio de generosidad, se busque lo que une que es mucho y se orille lo que separa que no debería ser tanto, y en el grupo parlamentario de las Cortes Valencianas lugar donde se debaten los problemas que realmente afectan y preocupan a la ciudadanía, hay varios compañeros y compañeras preparados que pueden asumir el reto.