ELIJA BIEN EL BANCO, DE SENTARSE
Iba paseando por la playa disfrutando de los colores y la paz de nuestro mar, recordando a mi paisano Juan Gil-Albert cuando decía que “Alicante mira ininterrumpidamente al Mediterráneo” pero la edad no perdona, el cansancio aparece, veo un banco, me siento y surge de repente la cruda realidad: edificios, grúas, pocas la verdad, por la crisis, coches, algunos coches-discoteca, motos, cláxones, ruidos, televisores a toda voz, ropa tendida ¿qué ha ocurrido? ¿dónde estoy?.
Continúo observando y atisbo al Presidente Camps, pobre de solemnidad él, conduciendo un Ferrari, con nuestros impuestos claro.
A la Iglesia condenando de nuevo el aborto, (los acaecidos en los ocho años de Aznar no) pero negociando con los gobiernos abortistas cuando de dinero se trata.
Veo y oigo al devoto Sr. Cotino pronunciando en sede parlamentaria unas palabras que más que disculpas requieren su dimisión.
Escucho a la patronal una propuesta para contratar a los jóvenes con minisueldos, sin protección social ni indemnización por despido, tratando de liquidar de un plumazo las centenarias luchas obreras. Los que propiciaron la crisis económica quieren aprovecharse de ella haciéndosela pagar además, a las victimas.
Miro con asombro como los herederos del franquismo quieren condenar al juez que pretende devolver la dignidad de aquellos que fueron asesinados y arrojados sus cuerpos a la cuneta por sus antecesores políticos. ¿Atado y bien atado?
Me maravilla ver al PSPV defender ese método de caza nada selectivo y masivo que es el parany bajo la excusa de la tradición. ¿Hay que preservar también la tradición de tirar a una cabra desde el campanario?
Quedo pasmado al conocer que el PP se abstiene de quitar los honores a Franco en un ayuntamiento capitalino. ¿Se imaginan al partido de la Sra. Merkel protegiendo los honores concedidos a Hitler?.
Me indigna que la llamada ley de dependencia no se aplique en esta Comunidad por hacer oposición al Sr. Zapatero. Eso no es oposición es maldad.
Me alegro de que se esté trabajando para que la sentencia recaída sobre Miguel Hernández sea considerada injusta. Solo esa ¿y las otras miles?.
Veo fascinado como unos políticos arrancan unas fotografías de una exposición por que no salen favorecidos. ¿Vuelve la censura?
Me entero que el líder de la oposición valenciana está a favor de los toros en general y de José Tomás en particular y espero, confío y deseo que un planteamiento personal no sea considerado doctrina oficial, salvo debate y decisión en el partido.
Me escandaliza el saber que en esta Comunidad una mujer cobra el 35% menos que un hombre por el mismo trabajo. Como es una vergüenza, sin comentarios.
Entonces me doy cuenta que el banco donde me he sentado está de espaldas a la mar y veo con sorpresa que no es el único. ¿A quien se le ocurre? Con lo relajante e instructivo que es mirar el Mar Mediterráneo ¿cómo es posible que en la Playa de San Juan alguien haya puesto bancos que te impidan ese deleite salvo que te rompas las cervicales?.
Dar la espalda al mar en Alicante es increíble. “Mi ciudad está traspasada de Mediterráneo decía Gabriel Miró también paisano mío, (déjenme presumir de ser hijo adoptivo de esta ciudad). Es dar la espalda a la cultura, a la economía y a la sensibilidad, así pues, me levanto, busco otro banco, este si mirando al mar y evoco y repaso en mi mente como embarcaciones fenicias tomaban tierra en poblaciones mediterráneas que no conocían la moneda, apilaban las mercancías en la playa y volvían a la mar. Al rato desembarcaban para examinar el pago en metales preciosos que los habitantes del lugar habían colocado junto a la mercancía; si lo consideraban justo dejaban la mercadería y volvían a sus naves consumando el comercio sin mediar palabra. Ya en cubierta, adoraban al Dios Sol y a las estrellas que les guiaban en la noche. Pero el silencio terminó cuando el viento del este condujo al fenicio -pueblo marítimo por excelencia- hasta el griego -pueblo discutidor por antonomasia- que, tras olvidar su compleja escritura, había permanecido iletrado durante cuatrocientos años; éstos, cautivados por la genial simplicidad fonética del alfabeto fenicio, le añadieron las vocales. El nuevo alfabeto era tan sencillo -con menos de treinta símbolos y completamente fonético- que permitía leer y escribir a cualquiera acabando así con la casta de los escribas y la censura ideológica del poder. Así, este alfabeto “globalizado” favoreció la explosión cultural de la antigüedad mediterránea permitiendo la libertad de pensamiento griego y con ella su corolario: la democracia y la ciencia, verdaderas señas de identidad europeas.
Descansado y relajado me encamino a casa contento por la suerte que tenemos aquellos que podemos disfrutar a diario del Mare Nostrum.
Iba paseando por la playa disfrutando de los colores y la paz de nuestro mar, recordando a mi paisano Juan Gil-Albert cuando decía que “Alicante mira ininterrumpidamente al Mediterráneo” pero la edad no perdona, el cansancio aparece, veo un banco, me siento y surge de repente la cruda realidad: edificios, grúas, pocas la verdad, por la crisis, coches, algunos coches-discoteca, motos, cláxones, ruidos, televisores a toda voz, ropa tendida ¿qué ha ocurrido? ¿dónde estoy?.
Continúo observando y atisbo al Presidente Camps, pobre de solemnidad él, conduciendo un Ferrari, con nuestros impuestos claro.
A la Iglesia condenando de nuevo el aborto, (los acaecidos en los ocho años de Aznar no) pero negociando con los gobiernos abortistas cuando de dinero se trata.
Veo y oigo al devoto Sr. Cotino pronunciando en sede parlamentaria unas palabras que más que disculpas requieren su dimisión.
Escucho a la patronal una propuesta para contratar a los jóvenes con minisueldos, sin protección social ni indemnización por despido, tratando de liquidar de un plumazo las centenarias luchas obreras. Los que propiciaron la crisis económica quieren aprovecharse de ella haciéndosela pagar además, a las victimas.
Miro con asombro como los herederos del franquismo quieren condenar al juez que pretende devolver la dignidad de aquellos que fueron asesinados y arrojados sus cuerpos a la cuneta por sus antecesores políticos. ¿Atado y bien atado?
Me maravilla ver al PSPV defender ese método de caza nada selectivo y masivo que es el parany bajo la excusa de la tradición. ¿Hay que preservar también la tradición de tirar a una cabra desde el campanario?
Quedo pasmado al conocer que el PP se abstiene de quitar los honores a Franco en un ayuntamiento capitalino. ¿Se imaginan al partido de la Sra. Merkel protegiendo los honores concedidos a Hitler?.
Me indigna que la llamada ley de dependencia no se aplique en esta Comunidad por hacer oposición al Sr. Zapatero. Eso no es oposición es maldad.
Me alegro de que se esté trabajando para que la sentencia recaída sobre Miguel Hernández sea considerada injusta. Solo esa ¿y las otras miles?.
Veo fascinado como unos políticos arrancan unas fotografías de una exposición por que no salen favorecidos. ¿Vuelve la censura?
Me entero que el líder de la oposición valenciana está a favor de los toros en general y de José Tomás en particular y espero, confío y deseo que un planteamiento personal no sea considerado doctrina oficial, salvo debate y decisión en el partido.
Me escandaliza el saber que en esta Comunidad una mujer cobra el 35% menos que un hombre por el mismo trabajo. Como es una vergüenza, sin comentarios.
Entonces me doy cuenta que el banco donde me he sentado está de espaldas a la mar y veo con sorpresa que no es el único. ¿A quien se le ocurre? Con lo relajante e instructivo que es mirar el Mar Mediterráneo ¿cómo es posible que en la Playa de San Juan alguien haya puesto bancos que te impidan ese deleite salvo que te rompas las cervicales?.
Dar la espalda al mar en Alicante es increíble. “Mi ciudad está traspasada de Mediterráneo decía Gabriel Miró también paisano mío, (déjenme presumir de ser hijo adoptivo de esta ciudad). Es dar la espalda a la cultura, a la economía y a la sensibilidad, así pues, me levanto, busco otro banco, este si mirando al mar y evoco y repaso en mi mente como embarcaciones fenicias tomaban tierra en poblaciones mediterráneas que no conocían la moneda, apilaban las mercancías en la playa y volvían a la mar. Al rato desembarcaban para examinar el pago en metales preciosos que los habitantes del lugar habían colocado junto a la mercancía; si lo consideraban justo dejaban la mercadería y volvían a sus naves consumando el comercio sin mediar palabra. Ya en cubierta, adoraban al Dios Sol y a las estrellas que les guiaban en la noche. Pero el silencio terminó cuando el viento del este condujo al fenicio -pueblo marítimo por excelencia- hasta el griego -pueblo discutidor por antonomasia- que, tras olvidar su compleja escritura, había permanecido iletrado durante cuatrocientos años; éstos, cautivados por la genial simplicidad fonética del alfabeto fenicio, le añadieron las vocales. El nuevo alfabeto era tan sencillo -con menos de treinta símbolos y completamente fonético- que permitía leer y escribir a cualquiera acabando así con la casta de los escribas y la censura ideológica del poder. Así, este alfabeto “globalizado” favoreció la explosión cultural de la antigüedad mediterránea permitiendo la libertad de pensamiento griego y con ella su corolario: la democracia y la ciencia, verdaderas señas de identidad europeas.
Descansado y relajado me encamino a casa contento por la suerte que tenemos aquellos que podemos disfrutar a diario del Mare Nostrum.