
España entró en la Comunidad Económica Europea, hoy Unión Europea, el 1 de enero de 1986, siendo Presidente del Gobierno Felipe González, ese dirigente español al que su sucesor José Mª Aznar calificó de pedigüeño por "inventar" los fondos de cohesión que junto a los estructurales permitieron dar un salto cualificativo a España que la situó verdaderamente en Europa después de tantas décadas perdidas.
Al año siguiente elegimos por primera vez a nuestros representantes en el Parlamento Europeo, en una especie de parciales que afectaba solo a España y Portugal y aunque siempre se dice, de una manera interesada, colocándose la venda antes que se haya producido la herida, que estas elecciones siempre las pierde el gobierno de turno, que votar a la oposición resulta gratis, que el ciudadano aprovecha para castigar al gobierno de la nación, que es una manera de advertir el descontento pero sin consecuencias irremediables, no es cierta la aseveración. Veamos, en las elecciones europeas de los años 1987, 1989 y 2004 gobernaba el PSOE y gano el PSOE. En el año 1999 gobernaba el PP y las elecciones europeas las gano el PP. Solo en el año 1994 gana la oposición, el PP, siendo el gobierno de España del PSOE.
El próximo mes de junio los españoles, junto al resto de socios europeos, acudiremos de nuevo a las urnas para depositar el voto y elegir a nuestros representantes en la Eurocamara. Nunca ha sido una decisión baladí, cada vez es mas importante esta elección y de tener aún dudas al respecto, observemos la crisis actual, su internacionalización y nos apercibiremos inmediatamente que una decisión tomada en Berlín por ejemplo, nos afecta inmediatamente en nuestro pueblo. Las directrices, las regulaciones, las decisiones que se toman en Europa nos concierne como españoles y de ahí la importancia de tener unos representantes que permitan consolidar una Europa más solidaria, que atiendan adecuadamente los problemas a los que hoy nos enfrentamos, la crisis, las energias limpias y renovables, el empleo, la educación, la sanidad, en definitiva los servicios sociales básicos de la Europa del bienestar.
De ahí que uno, modestamente, no acaba de entender la composición de la candidatura del PSOE a las elecciones europeas y más concretamente los candidatos valencianos que en ella figuran.
Los partidos políticos, instrumentos constitucionales e imprescindibles para el desarrollo democrático, están para solucionar los problemas de los ciudadanos y no al revés, los ciudadanos no estamos para solucionar los problemas internos de los partidos como parece indicar la confección de la candidatura.
Igual son los mejores, los adecuados, los más idóneos y capacitados, pero la impresión trasladada y recibida por los ciudadanos no es esa.
Uno es candidato, aparte de su valía que no discuto, para dejar un hueco en el Senado para la secretaría de organización que hace un año dimitió como diputada. Menuda improvisación.
La otra candidata, tampoco pongo en duda su capacidad, es menos digerible. Es concejala en el Ayuntamiento de Elche, regido por los socialistas, y hace unos meses, y nadie lo desmiente, por mor de una asamblea interna, una votación incomoda para el primer edil y un consorte despedido, la actual candidata y el PP estuvieron a punto de tumbar al alcalde con una moción de censura salvada in extremis por la división interna del PP, ya saben aquello de los seguidores de Zaplana y Camps. Solución: a Europa.
Si esto es así (cuando el río suena agua lleva), el PSOE está premiando la infidelidad, la indisciplina, los intereses personales, la desvergüenza en suma. De ser cierto está sentando un precedente peligroso y pagando un chantaje que es muy libre de abonarlo, allá el PSOE y sus circunstancias, pero que no tiene ningún derecho a trasladar a sus votantes, a los ciudadanos.
¿Que hacemos ahora los votantes del PSOE?, ¿votamos la candidatura y nos hacemos complices, pagando el chantaje y avalando esta manera de hacer política?, ¿no votamos al PSOE y seremos los responsables de la victoria del PP cuya candidatura encabeza el Sr.Mayor lider destacado del ala ultra y conservadora de ese partido?. No hay derecho a que nos pongan ante este dilema.
Por otra parte ¿La candidata acabará la legislatura en el grupo socialista o pensara que "para lo que me queda estar en el convento..."?.
No me extraña que el eurobarometro haya publicado que en España solo el 27% de los ciudadanos hayan manifestado que probablemente votarán.
Al año siguiente elegimos por primera vez a nuestros representantes en el Parlamento Europeo, en una especie de parciales que afectaba solo a España y Portugal y aunque siempre se dice, de una manera interesada, colocándose la venda antes que se haya producido la herida, que estas elecciones siempre las pierde el gobierno de turno, que votar a la oposición resulta gratis, que el ciudadano aprovecha para castigar al gobierno de la nación, que es una manera de advertir el descontento pero sin consecuencias irremediables, no es cierta la aseveración. Veamos, en las elecciones europeas de los años 1987, 1989 y 2004 gobernaba el PSOE y gano el PSOE. En el año 1999 gobernaba el PP y las elecciones europeas las gano el PP. Solo en el año 1994 gana la oposición, el PP, siendo el gobierno de España del PSOE.
El próximo mes de junio los españoles, junto al resto de socios europeos, acudiremos de nuevo a las urnas para depositar el voto y elegir a nuestros representantes en la Eurocamara. Nunca ha sido una decisión baladí, cada vez es mas importante esta elección y de tener aún dudas al respecto, observemos la crisis actual, su internacionalización y nos apercibiremos inmediatamente que una decisión tomada en Berlín por ejemplo, nos afecta inmediatamente en nuestro pueblo. Las directrices, las regulaciones, las decisiones que se toman en Europa nos concierne como españoles y de ahí la importancia de tener unos representantes que permitan consolidar una Europa más solidaria, que atiendan adecuadamente los problemas a los que hoy nos enfrentamos, la crisis, las energias limpias y renovables, el empleo, la educación, la sanidad, en definitiva los servicios sociales básicos de la Europa del bienestar.
De ahí que uno, modestamente, no acaba de entender la composición de la candidatura del PSOE a las elecciones europeas y más concretamente los candidatos valencianos que en ella figuran.
Los partidos políticos, instrumentos constitucionales e imprescindibles para el desarrollo democrático, están para solucionar los problemas de los ciudadanos y no al revés, los ciudadanos no estamos para solucionar los problemas internos de los partidos como parece indicar la confección de la candidatura.
Igual son los mejores, los adecuados, los más idóneos y capacitados, pero la impresión trasladada y recibida por los ciudadanos no es esa.
Uno es candidato, aparte de su valía que no discuto, para dejar un hueco en el Senado para la secretaría de organización que hace un año dimitió como diputada. Menuda improvisación.
La otra candidata, tampoco pongo en duda su capacidad, es menos digerible. Es concejala en el Ayuntamiento de Elche, regido por los socialistas, y hace unos meses, y nadie lo desmiente, por mor de una asamblea interna, una votación incomoda para el primer edil y un consorte despedido, la actual candidata y el PP estuvieron a punto de tumbar al alcalde con una moción de censura salvada in extremis por la división interna del PP, ya saben aquello de los seguidores de Zaplana y Camps. Solución: a Europa.
Si esto es así (cuando el río suena agua lleva), el PSOE está premiando la infidelidad, la indisciplina, los intereses personales, la desvergüenza en suma. De ser cierto está sentando un precedente peligroso y pagando un chantaje que es muy libre de abonarlo, allá el PSOE y sus circunstancias, pero que no tiene ningún derecho a trasladar a sus votantes, a los ciudadanos.
¿Que hacemos ahora los votantes del PSOE?, ¿votamos la candidatura y nos hacemos complices, pagando el chantaje y avalando esta manera de hacer política?, ¿no votamos al PSOE y seremos los responsables de la victoria del PP cuya candidatura encabeza el Sr.Mayor lider destacado del ala ultra y conservadora de ese partido?. No hay derecho a que nos pongan ante este dilema.
Por otra parte ¿La candidata acabará la legislatura en el grupo socialista o pensara que "para lo que me queda estar en el convento..."?.
No me extraña que el eurobarometro haya publicado que en España solo el 27% de los ciudadanos hayan manifestado que probablemente votarán.
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